miércoles, 6 de octubre de 2010
si fuese Embajador de Costa Rica en la ONU
En principio es poco moral y una falta gigantesca de ética lo hecho por nuestro embajador en la Organización de las Naciones Unidas hace poco. La falta del principio de tolerancia hacia lo expuesto por los demás embajadores del resto del mundo es lo que aconteció en ese momento. No es solo la opinión de él lo que cuenta acerca este accionar, sino que él representa a 4 millones y medio de habitantes costarricenses, proponiendo la imagen de que toda una nación ignoró el comentario de otro país. No es algo escondido la existencia de cierto tipo de alianzas en estas organizaciones internacionales, y tampoco es un secreto que el embajador que hablaba en el momento del abandono de la sala por parte de nuestro embajador no pertenece a la alianza a la que Costa Rica forma parte. No es perjudicial escuchar la postura de los demás, no puede servir para otra cosa que sea el instruirse. Es cuestión de profesionalismo el tener inmerso en uno el respeto hacia los demás, si soy el representante de mi nación en una organización de este tipo es de suponerse que soy un profesional lo suficientemente capacitado para poder respetar lo que dicen los demás acerca temas determinados. Como conclusión digo que no y jamás abandonaría una sala de conferencia cuando alguien más está hablando.
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