domingo, 15 de agosto de 2010
El Piloto
Muchas de las decisiones que tomamos en nuestra vida son influenciadas por distintos factores como por ejemplo podemos hablar de la formación educativa y cultural brindada por nuestras familias a cada uno de nosotros y por lo que la misma no es igual en todas las personas. Junto con las familias, las escuelas y colegios siembran en nosotros una manera de pensar y nos dictan de que manera actuar en determinadas situaciones. De la misma manera en que actúa esta formación familiar y educativa sobre las acciones que terminamos realizando en nuestras vidas, también podemos hablar sobre la influencia que tiene nuestro estado de ánimo en lo que realizamos, como por ejemplo, y en mi caso personal, cuando me siento alegre, feliz, cuando le sonrío a la vida todo me sale bien; mas cuando siento el día gris, no suele ser un buen día. Nuestros pensamientos basados en el razonamiento suelen a veces dominarnos, en manera de que muchas veces queremos utilizar la lógica para todo, pero existen casos en los que no se puede utilizar, en los que no es recomendable utilizarla y casos en los que por usar nuestra “lógica” no se consiguen los resultados que pretendemos obtener. Lo que uno no se da cuenta es que estamos siendo saboteados por nuestra misma mente, esta misma nos dicta una manera de actuar basada en razón o recuerdos del pasado o inclusive en nuestro propio estado de ánimo en ese momento específico. Debemos de tomar nosotros nuestras propias riendas, no dejar que nuestras acciones sean influenciadas por agentes externos, en cuanto a que nuestro accionar se base en los antiguos encuentros personales o en el recuerdo, eso ya fue el pasado, hay que superarlo, nosotros partimos del presente, es en este en el cual vamos a poder decidir qué hacer con nuestras vidas, he ahí el principio fundamental de este ensayo, nosotros debemos ser el piloto de nuestra carreta, de nuestra vida, no ser influenciados por los agentes externos, pero tampoco permitir el ser influenciados por nuestra propia mente, por esa “razón” que no aplica en ciertos casos y actuar con el corazón, el dejarnos llevar, el de vez en cuando escuchar a esa voz interna que se antepone a todo lo que pensamos lógico y racional, el actuar con el espíritu mismo.
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